
Cuando el dolor te toca de cerca no sabes que hacer,no estás preparada.
La enfermedad te llama a tu puerta y tu no quieres que entre,pero cuando lo haces estás deseando que se vaya e intentas luchar con todas tus fuerzas para que desaparezca.
Me ha tocado vivir muy de cerca casos de enfermedad,pero no de una gripe sin mas,o de un catarro,me ha tocado vivir un cancer,una operación de corazón o un Alzheimer.
Cuando te encuentras en esa situación tal vez la fuerza es lo que mas te ayuda,la esperanza de saber que tu estás ahí y que con tu presencia haces más de lo que crees.
Te levantas una mañana temprano y ves que esa persona aún no se ha levantado,que sigue en la cama con un dolor de huesos que le ha provocado una inyencción de la quimioterapia,que le provoca vómitos,dolores de todo tipo y la pérdida de el pelo.
Y cada sesión de quimioterapia es lo mismo,que no sabes cuanto va a tardar en llegar y que efectos secundarios le producirá.No lo entiendo.
La memoria.Ese factor de tu cabeza que no se deberia de perder.Pero llega el Alzheimer y pierdes todo,al principio no sabes donde pones las cosas,luego olvidas los nombres de tus seres queridos,tu nombre,andar y por último hablar.Y sigo sin entender nada.
Cuando te dicen que podría morir en una operación de corazón las fuerzas desaparecen,no puedes perder a esa persona mientras tu no estés con ella,cada dia lloras y sientes mas pena,y quieres que vuelva.
Son historias verdaderamente tristes y que he vivido muy de cerca.El dolor está ahí y nunca desaperece.Y solo esas manos,esos abrazos,esos besos son los que a ellos les hace crecerse ante la enfermedad,y olvidar su dolor.